Germán Cáceres

 

 

 

Nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires. En cuanto aprendió a leer comenzó a devorar historietas y películas de aventuras, y soñó con la idea de convertirse en dibujante.

Dos de sus series preferidas fueron Flash Gordon y Rip Kirby, de ciencia ficción y de detectives, respectivamente. Cuando tenía alrededor de trece años se presentó en el país un curso de dibujo dirigido por Alex Raymond, que era nada menos que el genial creador de las citadas historietas. Se anotó, pero no lo pudo completar porque se vio obligado a trabajar y a estudiar por exigencia de sus padres.

Pero siempre le quedó una cuenta pendiente con las historietas, y cuando terminó sus estudios se dedicó a escribir ensayos sobre el tema y así nacieron: Charlando con Superman (1988), Oesterheld (1992), Así se lee la historieta (1994) y El dibujo de aventuras (1996). Más adelante le tocó el turno a la literatura aventurera y apareció otro ensayo: La aventura en América (1999).

Sin embargo, Germán Cáceres quería ser escritor y decidió encarar una novela de aventuras. Le aconsejaron dirigirla al público juvenil, como si la escribiera al chico que fue, y brotó Soñar el paraíso ((1996), que narra las andanzas de Javier, un joven que debe ubicar a un célebre escritor de novelas policiales. La investigación lo lleva hasta una mina de plomo en Malargüe, en la que rastrea el tesoro que fue abandonado por los famosos bandoleros norteamericanos Butch Cassidy y Sundance Kid.

Posteriormente, en Traficantes de la selva (1999, Faja de honor de la Sociedad Argentina de Escritores), retoma las aventuras de Javier, esta vez en la selva africana, donde persigue a unos peligrosos delincuentes que trafican en forma ilegal con animales.

Y le llegó el turno a la ciencia ficción y gestó Los invisibles y Lluvia de cadáveres, que obtuvieron el 1er. y 2º premios en el “Concurso internacional de novela juvenil”, organizado por la editorial HMRSystems, que la editó en febrero de 2006 en audiolibro. La primera trata sobre un chico que debe resolver el misterio planteado por unos seres invisibles que lo acechan continuamente, y, en la segunda, otro joven héroe, en su afán por descubrir la causa de la extraña caída del cielo de insólitos cadáveres, se topa con una invasión extraterrestre.

También tuvieron su momento los cuentos y salieron “El chatero aleatorio” (2001) y “Asesinato en la Santa María” (2002). El primero trata sobre un chico que atrapa a una siniestra secuestradora que al principio toma por una bruja, y en el segundo un joven grumete esclarece un enigmático crimen ocurrido durante la travesía del descubrimiento de América.

Y, por último, está “La última rebelión”, un cuento centrado en la lucha de los quilmes contra los conquistadores españoles, gesta que le relató al  autor un guía de ese origen durante una visita que realizó a Las ruinas de los indios quilmes.

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